1. Realidades que nos
interpelan
África, un continente lleno de fiesta, colorido,
alegría, resistencia y esperanza. Un continente
lleno de vida y juventud: más de la mitad de
los habitantes de África tiene menos de dieciocho
años, siendo el continente con la mayor proporción
de jóvenes del planeta. Como valores fundamentales
de los pueblos africanos, destacan: su amor al don
de la vida, el respeto y la veneración de sus
antepasados, el sentido de alegría y fiesta,
la acogida y la solidaridad, la fuerza del sentido
familiar y comunitario, el profundo sentido religioso.
Pero también África es un continente
marcado por el hambre, las enfermedades, con muchas
heridas abiertas y sangrantes, atravesado por el dolor
y el sufrimiento provocados por el pillaje de sus
recursos, las desigualdades socio-económicas
y las guerras. El continente africano afronta hoy
un doloroso contraste: por una parte, posee una enorme
riqueza y un gran potencial de desarrollo debido a
la abundancia de sus recursos y a lo joven que es
su población. Pero por otra parte, la mayoría
de los países africanos ocupan hoy los últimos
puestos del índice de desarrollo humano en
el mundo y la esperanza de vida de sus habitantes
sigue bajando cada día.
Los gritos más fuertes y los desafíos
más urgentes de África hoy son:
• Una existencia
marcada por el hambre y la malnutrición, con
más de 168 millones de personas subalimentadas,
sólo en el África Sub-sahariana.
• Las enfermedades,
como la malaria, el cólera, la poliomielitis
y sobre todo el Sida que cada día aumentan
sus efectos devastadores sobre la población
más pobre y, unido al hambre, se presenta como
la causa principal del descenso de la esperanza de
vida que apenas alcanza los 40 años.
• La grave carencia
de los servicios sociales esenciales, como la sanidad
y la educación, debido a situaciones de injusticia
global, pero también debido a las políticas
de gobiernos africanos corruptos y autoritarios.
• Los conflictos
armados que en los últimos años se han
cobrado millones de muertos y desplazados: "África
es desde hace varios decenios teatro de guerras fratricidas
que diezman las poblaciones y destruyen sus riquezas
naturales y culturales... Las poblaciones escarnecidas
y reducidas al silencio sufren como víctimas
inocentes y resignadas todas estas situaciones de
injusticia" (Exh. Apostólica de Juan Pablo
II Ecclesia in Africa #117).
• El intervencionismo
de las potencias económicas del mundo y su
codicia por el reparto de las abundantes riquezas
de África. A la vez que alimentan las divisiones
y fomentan los conflictos internos, el mundo occidental
olvida las necesidades y la desesperada situación
de pobreza y sufrimiento de los africanos: "En
un mundo controlado por las naciones ricas y poderosas,
África se ha convertido prácticamente
en un apéndice sin importancia, a menudo olvidado
y descuidado por todos" (Exh. Apostólica
de Juan Pablo II Ecclesia in Africa #40).